Home

La victoria de Hamás en las elecciones legislativas palestinas de enero de 2006 fue calificada por muchos como un terremoto político. Aunque de forma deductiva no era posible predecir su triunfo, el modo inductivo sí ayuda a conectar una serie de situaciones que hacen de su victoria un episodio nada casual y que se presenta como el final de un proceso que tiene su origen hace más de seis décadas.

Hamás, fundado hace ahora 20 años, nació amparado por el carisma de la Sociedad de los Hermanos Musulmanes, organización islamista que desde la década de los treinta ha permeado en la sociedad palestina a través de una compleja red caritativo-asistencial. Su excelente funcionamiento, que hoy se sigue manteniendo, hace que los valores de eficacia y honestidad (1) vinculados a la red se asocien también al movimiento político.

La rama caritativa de Hamás reforzó su imagen de alta competitividad durante la segunda intifada, en el año 2000, al asumir las funciones sociales esenciales que hicieron posible prevenir catástrofes humanas, especialmente en Gaza. Incluso los miembros de la Autoridad Palestina (AP) reconocieron en su momento que la labor de la organización fue fundamental para que ésta no se viniera abajo (2).

 Aunque los movimientos asociativos civiles, tanto los islamistas como los laicos, han tenido un papel muy activo desde que se originó el conflicto con Israel, puesto que siempre han tenido que suplir la falta de un poder estatal centralizado o demasiado pendiente del gasto militar y defensivo, los palestinos nunca han abrazado de forma mayoritaria una opción política islamista radical. Sin embargo, la progresiva corrupción del entramado de dirigentes de la AP desde que se inició el Proceso de Oslo hasta que se celebraron las elecciones en 2006 se convirtió en una puerta abierta para la irrupción de Hamás en el terreno político (3).

Los valores de eficacia y honestidad de la red

asistencial se asocian también al movimiento político


Por otro lado, la imposibilidad del Gobierno surgido de Oslo para crear un Estado Palestino independiente y autosuficiente ha sido otro factor clave para desencantar al electorado. El proceso de paz derivó en una economía palestina estancada y un clima interior muy inestable, con un Gobierno central débil, un código legal poco imperante y una sensación generalizada de ausencia de seguridad personal y familiar. Todas estas situaciones guardan una estrecha relación con la actuación de Israel durante los primeros años de este siglo, pues su presión en los territorios palestinos se ha intensificado en este periodo. Tras la llegada de Ariel Sharon a la jefatura de Gobierno en 2001 y de algunos ministros del ala más radical (4), la expropiación de tierras ha aumentado a causa del muro de Cisjordania, la colonización ha crecido y el territorio palestino ha quedado dividido en numerosas zonas aisladas entre sí (5).

Entre la agitación y la calma

Muchos analistas coinciden en señalar las épocas políticas más inestables como momentos de mayor éxito de los grupos islamistas. En la intifada de 1988 consiguieron por primera vez imponer su voluntad a los nacionalistas (6), pero con la llegada del proceso de Oslo Hamás entró en declive pues era “percibido como un elemento debilitador del proceso de paz, que en aquel momento los palestinos respaldaban por abrumadora mayoría” (7). Resulta curioso el capítulo final del libro La Yihad, donde G. Kepel asegura que “el movimiento islamista, en el último año del siglo, dejó de ser una alternativa viable y peligrosa para el poder de la OLP” (8).

Hay tres episodios recientes hacia los que también se apunta como explicación de la victoria de Hamás. La retirada de Israel del sur del Líbano en 2002, la de Gaza en 2005 y su derrota contra Hizbulá, un año más tarde, se utilizaron como símbolos progapandísticos que difundían la creencia de que la violencia resultaba rentable, a pesar de las contradicciones que encierran estos episodios, especialmente en el caso de Gaza. Aunque los israelíes presentan este movimiento como una dolorosa concesión, la realidad es que se trató de una decisión unilateral que sólo ha modificado la forma de control: de una ocupación interna cuyo coste superaba los beneficios se ha pasado a un dominio externo, que resulta más rentable.

El hueco del líder

La desaparición de la figura de Arafat es un elemento más en la cadena de situaciones que alzan a Hamás. Con su muerte, en 2004, desapareció uno de los principales elementos aglutinadores de la sociedad palestina (9) y el sistema se volvió más abierto e inclusivo. Su sustituto, Mahmud Abas, nunca ha recibido ningún apoyo por parte de Israel para afianzar su posición, pese a sus intentos de lograr una tregua de larga duración con los grupos armados (10), y en el interior, buena parte de la población palestina considera a Abu Mazen el dirigente más dócil frente a Israel y EEUU. Su falta de resultados concretos desde que asumió el cargo incrementó su desprestigio, lo que reforzó la imagen de Hamás.

Todas estas situaciones confluyeron en un momento en el que la participación política y electoral de las facciones islamistas es una necesidad, dado el contexto internacional de rechazo al terrorismo. Desde mediados de los noventa hay un debate sobre la democracia que atraviesa todo el mundo árabe y musulmán y la participación política de movimientos islámicos se convierte en una tendencia creciente (11). Hamás, que ha participado con éxito en las elecciones municipales y profesionales desde hace años, decidió dar un paso más concluyendo a las del Consejo Legislativo de la AP. Alegó, para que no se tachase al movimiento de incoherente con sus principios, que se celebraban fuera del caduco marco de Oslo.

El movimiento puso en marcha una brillante campaña electoral en la que se emplearon las técnicas más modernas: vallas publicitarias, lemas claros y de impacto, asesores de imagen o uso de teléfonos móviles para pedir el voto, entre otras estrategias. Además, se suavizaron las referencias al radicalismo empleando un lenguaje semejante al de cualquier programa secular, sin que hubiera una omnipresencia de referencias al Islam, como ocurría en su carta de 1988. Resulta significativo el hecho de que sólo un punto se refiriese a la sharia como la que había de ser la fuente principal de la legislación en Palestina, de los trece que la cuestión judicial ocupaba en el programa.

Los palestinos no emitieron

un voto de castigo, sino de protesta

Esta imagen de moderación resultó un factor clave en la victoria del partido Cambio y Reforma, con el que se presentaron a las elecciones, pues los palestinos no emitieron un voto religioso, sino de protesta; un voto en contra  de los errores y corrupción de Al Fatah y no un voto a favor del Movimiento de Resistencia Islámico (12). Según los análisis sobre el comportamiento de los electores, un 60% de los que lo apoyaron a Hamás en las urnas se declararon partidarios de un proceso de paz, aunque reconocían la quiebra de los Acuerdos de Oslo y sus derivados. A la luz de estos datos, parece que la sociedad palestina no descartaba de manera radical la diplomacia como modelo de resolver el conflicto, más allá de que cambiaran de alternativa política para construir su edificio institucional y asegurarse una mejor gobernanza.

La visión interior

Aunque desde fuera el entramado de Hamás se percibe como una red terrorista integrista, la concepción es distinta desde dentro. Incluso ahora, dos años después de su victoria y tras la enconada situación que se vive en Gaza, la organización es vista como un movimiento político que no reconoce a Israel y niega negociaciones con él (al menos con las condiciones que propone), principios que tienen considerable apoyo entre los palestinos (13).

Hamás no es un partido en el que una minoría actúa como punta de lanza para conducir a la población a una acción colectiva, sino un movimiento social, diversificado en la rama caritativa, política y militar, con raíces bien asentadas. Más allá de  los reproches que puedan hacérsele a la organización, hoy se erige como representante de una porción importante de la sociedad palestina, lo que provoca situaciones paradójicas cuando se buscan caminos para el entendimiento entre las partes sin contar con ellos. El éxito de cualquier proceso de paz requiere la participación de todos los protagonistas de esta historia, porque todos deben asumir compromisos. Como apunta un editorial en The New York Times, no es posible hacer la paz con trozos (14).


+++NOTAS+++

(1) “Las organizaciones no gubernamentales que llevan tiempo trabajando en los territorios palestinos […]coinciden en sus juicios sobre la eficacia y la honestidad en el funcionamiento de los servicios que dependen de Hamás. En el informe preparado por el International Crisis Group se pone como ejemplo la Asamblea Islámica de Gaza, […], que da asistencia económica a más de 5000 huérfanos y a cientos de familias pobres, que distribuye comida, tanto a las familias como a los niños que van a la escuela, y que también proporciona ropa de abrigo a los necesitados. La ayuda también se dirige a muchos otros campos de la vida cotidiana, los centros infantiles, las guarderías, las clínicas o los clubes deportivos, así como otras actividades, aparentemente menores, como la organización de celebraciones de boda, algo que tiene una enorme importancia al evitar el deshonor que supondría no poder celebrarla por falta de medios” |   López (2007: 143)

(2) López (2007: 146)

(3) Como señala Carmen López, desde el año 2000 no baja del 80% la proporción de quienes consideran que hay corrupción dentro de la AP; en ocasiones, incluso supera el 90%. Hamás, con su trayectoria de honestidad y eficacia y su énfasis por la ley y por el orden, resulta muy atrayente para los votantes, pues las encuestas de opinión señalan estas cuestiones como las de mayor interés para el electorado |   López (2007: 214-215)

(4) Según Isaías Barreñada,  “lo que antes eran posiciones marginales ahora han sido integradas en el discurso público y la agenda de los partidos; la inclusión del ministro ultra Lieberman es sólo una pequeña muestra de este fenómeno” |   Barreñada en Hesperia Culturas del Mediterráneo (2007: 22)

(5) Resulta muy plástica la comparación que hace el embajador palestino en España, cuando afirma que  “La construcción salvaje de asentamientos lo que nos ofrece es un Estado parecido a un queso de gruyere, lleno de discontinuidades, con ciudades palestinas rodeadas de colonias judías” |  Bañon en Hesperia Culturas del Mediterráneo (2007: 116)

(6) Gilles Kepel se refiere a un episodio en el que Hamás y la CNU se disputaron abiertamente al apoyo de las figuras de la intifada publicando calendarios divergentes de días “obligatorios” de huelga y trabajo. Los enfrentamientos daban ventaja a los islamistas, a los que el CNU se veía obligado a permitir que propusieran su propio calendario |   Kepel (2000: 254)

(7) Shikaki en Vanguardia Dossier (2007: 38)

(8) Kepel (2000: 527)

(9) “Sólo el carisma del dirigente histórico, Arafat, figura controvertida y llena de sombras y luces pero de indudable liderazgo ante su pueblo, evitó que la situación estallara con anterioridad” |   Sevilla en Hesperia Culturas del Mediterráneo (2007: 32)

(10) Álvarez-Ossorio, en Hesperia Culturas del Mediterráneo (2007: 72)

(11) López (2007: 123)

(12) “La cuestión teológica ha sido relegada a un segundo plano. Se estima que la mayor parte de los palestinos no quiere un Estado confesional, quiere un Estado libre. Han considerado que Hamás les puede llevar a ello, más que Al Fatah, de quien sólo han recibido desilusiones” |   Levy en Política Exterior (2006: 44)

(13) Zvi Bar’el: One PA with Hamas en http://www.haaretz.com (02/12/2007)

(14) Thomas L. Friedman:  Making peace with pieces en http://www.nytimes.com (09/12/2007)

Libros |
KEPEL, Gilles
(2000): La Yihad. Expansión y declive del islamismo. Barcelona, Península
(2004): Fitna. Guerra en el corazón del Islam. Barcelona, Paidós

LÓPEZ ALONSO, Carmen (2007): Hamás. La marcha hacia el poder. Madrid, Catarata

SOLAR, David (2002): Sin piedad, sin esperanza: palestinos e israelíes, la tragedia que no cesa. Almed

Revistas |
HESPERIA CULTURAS DEL MEDITERRÁNEO    (2007) Nº6 Año III, Vol.I: Especial Palestina. Fundación Tres Culturas del Mediterráneo

–    ÁLVAREZ-OSSORIO, Ignacio: El gobierno de Hamás: crónica de un fracaso anunciado

–    BAÑON, Lola: Entrevista con el embajador palestino en España Musa Amer Salim Odeh

–    BARREÑADA, Isaías: Palestina, quince años después de la Conferencia de Madrid

–    SEVILLA, Fran: Guerra civil en Palestina: gestación de un conflicto previsible

POLÍTICA EXTERIOR. Madrid, Estudios de Política Exterior S.A.

(2007): Nº 119 septiembre/octubre, Vol XXI
(2006): Nº 110 marzo/abril, Vol XX

–    LEVY, Gideon: Entre unas elecciones y otras. Palestina-Israel: oportunidades para la paz

VANGUARDIA DOSSIER. Barcelona, La Vanguardia Ediciones S.L.

(2007) Nº 25 octubre/diciembre: El conflicto Israel-Palestina.

–    SHIKAKI, Khalil: Las divisiones palestinas y el futuro de las relaciones con Israel

(2003) Nº 8 octubre/diciembre: Los palestinos

Periódicos |
–    Asharq alawsat, edición inglesa: http://www.asharqalawsat.com

–    El País, versión digital: http://www.elpais.com

–    Haaretz, versión digital edición inglesa: http://www.haaretz.com

–    The New York Times, versión digital: http://www.nytimes.com

Páginas web |

–    Israeli- Palestinian ProCon: http://www.israelipalestinianprocon.org

–    Real Instituto Elcano: http://www.realinstitutoelcano.org

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s